Jugadores en iniciación que acaban de comprar su primera pala y jugadores que se están asentando en un nivel más intermedio empiezan a plantearse esta incógnita: ¿cuándo debo cambiar mi pala y cómo debo cuidarla?

Estos son algunos consejos que deberás tener en cuenta en el cuidado de tu pala, así cómo algunos aspectos que te ayudarán a valorar cuánto tiempo puede durar tu pala de pádel conservando su rendimiento.

Vida útil de una pala

El factor determinante para calcular la vida útil de una pala es la frecuencia y modo de uso. Sin duda, para un nivel profesional que juega diariamente, con un estilo de juego más agresivo, el desgaste de la pala será más notable que en el caso de jugadores principiantes.

También el cuidado de la pala influirá decisivamente en su resistencia a lo largo del tiempo y en la frecuencia con la que debemos reemplazarla. Te recomiendo que vigiles la violencia en tus golpes con esos smash descontrolados y (a menudo) innecesarios. 

Cómo cuidar tu pala de pádel

Si te la acabas de comprar, o si empiezas a notar el desgaste, es recomendable que apliques algunos consejos para cuidar tu pala y aumentar su vida útil.

Estas son las claves para cuidar tu pala de pádel, así que tenloa en cuenta si quieres mantener su rendimiento el máximo de tiempo posible.

Toma precauciones a las altas temperaturas

Aviso a quienes abandonéis vuestra pala en la terraza (hasta el próximo partido) o quienes la guardáis en el maletero del coche durante días: los cambios extremos de temperatura que hay bajo el sol y en un maletero harán que la goma de la pala se dilate y contraiga, disminuyendo rápidamente su vida útil.

La fluctuación térmica es uno de los aspectos que más pueden desgastar los materiales de una pala. Precisamente para evitar que las temperaturas puedan dañar nuestra pala es recomendable utilizar paleteros que las resguardan.

Pero no solo la exposición directa a altas temperaturas es un problema. También son un problema el frío y las condiciones térmicas extremadamente secas o demasiado húmedas.

Ten en cuenta que además de las condiciones del clima, un juego intenso también humedece el grip y la goma, así que es importantísimo secar bien la pala antes de guardarla.

Proteger el marco

Los jugadores más ofensivos bien sabéis que lo primero que se suele estropear en una pala nueva es el marco, con esos juegos de pared y esos golpes que rascan el suelo, y por otros muchos motivos.

Asegúrate de ponerle un protector al marco de tu pala. No afectará decisivamente al peso y tu pala se mantendrá en buen estado mucho más tiempo.

Grip y overgrip

El puño de la pala es sin duda la zona más sensible y que más cuidados nos exige, ya que tiene el roce constante de nuestra mano y absorbe humedad constantemente.

Las condiciones del grip es quizá uno de los aspectos que más pueden condicionar nuestro juego, pues un agarre firme nos facilita tomar más control y potencia que un agarre húmedo y resbaladizo, que sin lugar a dudas resulta de los más incómodos.

El overgrip se desgasta en seguida, para quienes jugáis con técnica y con mucha frecuencia veréis que en apenas un par de días el agarre empieza a ser incómodo y ya es necesario cambiarlo.

Contar con un grip y overgrip firmes es esencial para rendir en el juego, así que reemplaza el overgrip con regularidad, dependiendo de cuánto sudes durante los partidos, para evitar que la pala se resbale.

La norma general para decidir cuántos overgrips poner es asegurarse de que haya un grosor de dedo entre la base de tu pulgar y la uña del dedo índice; que puedas agarrar el mando de forma natural, sin apretar demasiado, pero con firmeza.

Vigila la potencia de tus golpes

Siendo sinceros hay muchos golpes, o más bien la potencia de éstos, que pueden evitarse tanto para disfrutar más el partido como para cuidar nuestra pala como merece.

Y es que muchos jugadores con técnica en desarrollo priorizan una forma de juego agresiva que quienes jugamos en un nivel avanzado sabemos que no siempre es funcional.

Así que céntrate en que tus golpes sean estratégicos: esto evitará que tu pala se desgaste y también evitará que te cargues el cristal de un pelotazo.

Cada cuánto tiempo sustituir tu pala

Si bien la frecuencia con la que se suele sustituir una vieja pala por una nueva es de 1 año, teniendo en cuenta todos estos tipos podremos alargar bastante su duración, manteniéndola en buen estado.

Aunque esta estimación media es la más común, hay muchísimos factores que nos harán valorar la decisión de reemplazar o no nuestra pala.

De hecho, quienes jugamos prácticamente todos los días, o al menos 5 a la semana, veremos cómo la pala llega a estropearse muchísimo antes de alcanzar sus 12 meses de vida.

Sin embargo, quienes juegan con menor frecuencia, quizá dos días a la semana, si verán como la pala rinde y aguanta en buen estado incluso más allá del año.

Más allá del tiempo, donde realmente valoraremos el desgaste será en el cuidado de la goma que se resiente de los golpes, con las constantes dilataciones y contracciones.

Con el tiempo, la goma pierde elasticidad y capacidad de agarre. Es fácil detectar esa sensación en el juego, cuando la pala ya no sostiene la bola con la misma precisión.

Pero incluso si tu pala ya empieza a perder facultades, no supone ningún problema que sigas utilizándola mientras puedas. Solo notarás que la calida de tu juego se verá algo mermada.

FAQs: Preguntas frecuentes sobre duración y cuidado de una pala de pádel

¿Cuánto dura una pala de pádel?

Se calcula que la vida útil de una pala de pádel es de alrededor de un año. Con el tiempo, las palas van perdiendo las características ideales que tenían al principio y las propiedades de los materiales que las conforman se deterioran. 

¿Se puede arreglar una pala de pádel? 

Dependiendo del nivel de desgaste, sí, podemos llevar la pala a un taller para repararla, siempre y cuando la pala no esté especialmente desgastada y la rotura sea leve. 

Eso sí: ten en cuenta que si reparas la superficie de la pala lo más probable es que ésta pierda su rugosidad y se quede lisa.

¿Cómo saber si una pala de pádel está mala?

Un síntoma muy claro de que necesitas un cambio de pala es las molestias y dolores en el brazo durante el juego, provocado por el exceso de vibraciones, es decir que la pala no absorbe bien los golpes y por lo tanto también perderá potencia.

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